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martes, 20 de septiembre de 2016

LA LOCURA DE DIOS





Esto que llegará a sus cerebros a continuación no fue redactado, sino transmitido...y debo resaltar que no ha surgido de mi mente superior. Simplemente soy el mensajero obligado, como un ángel del apocalipsis cualquiera, mas tampoco relataré la manera en que llegó, a través de una agonía insoportable, pues mi importancia aquí es nula... y supongo que debo compartirlo a mi vez, aunque quizás quiera, además que deba. No voy a desesperarme solo yo.

Ojalá pudiera hacerlo en torno a un fuego de un sol negro, con unos pocos miles de oyentes, pero ahora eso ya no es posible. El universo vive sus últimas horas de luz...Incluso yo, la perderé.

Cuando terminen, podrán hacer preguntas al aire, es indiferente. Me limito a anticiparles La locura de Dios; así es como me gusta llamar al mensaje. Esperaba que tal acontecimiento me llenara de alegría, pero al no estar involucrado ha perdido toda la emoción...

Entonces, ahora, ajusten sus sistemas de percepción visual y prepárense para lo que viene, para lo que fue, para lo que vendrá.
Gracias por su no-tiempo.
L.




Siendo mil en todos los mundos, emergió hecho jirones, porque el mismo pensamiento se resiste a desaparecer y volver a nacer, mas esas hebras eran suficientes para continuar. Y saltó hacia el Eter.
Cuando el camino del Aire terminó, atravesó el pórtico del Fuego, la única vía posible (y existente) que su potencial conocía. Cuando el fuego consumió el último mol de su ser, se obligó a continuar, porque la gran corriente bramaba siempre cerca del Pórtico.
Se arrojó, con un último impulso, al camino del Agua. No enloqueció ni gritó, no se perdió ni lamentó, era casi pensamiento puro. Y como el agua era vida, solo continuó.

Instantes o eones eran algo sin importancia, se reconfiguraban a la par que la corriente menguaba. El origen estaba cerca ya... Y en aquella cercanía, en aquella encrucijada que albergaba paredes ciclópeas y níveas, nada protestó.
El viajero se detuvo, para asomarse al sumidero por donde el agua se precipitaba. El tamaño era engañoso, aquello abarcaba galaxias enteras, que conformaban un universo experimental... No, el camino del agua había terminado para él. 
Y cuando dejó la corriente, la bóveda transparente que la cobijaba tembló.

Era una sombra diseminada en aquel destello perpetuo que recordaba ahora de forma tan nítida, mientras iba recobrando, momento a momento (solo por estar allí), la gloria de lo que fue, y su forma original volvió a ser suya, sus livianas pisadas se hicieron firmes, con el ritmo y la gracia perdidas. Estaba solo en esa magnificencia, era consciente de los ecos que reverberaban a su paso, y se preguntó porqué estaba tan vacío...

Deambulaba sin mirar, era presa de una ordalía fraguada en la disolución. Toda la voluntad gastada quería irse para enloquecer, mientras escuchaba desde las paredes encumbradas una sentencia:
Todo volvía, todo regresaba.
Su memoria le golpeó en una miríada insoportable y gritó. Gritó como nunca sus memorias recordaban, desgarrando su voz con lo que le asaltaba. Y era todo.
Todo volvía, todo regresaba.

Otras pisadas, otros pensamientos, sus juegos...Recorría una y otra vez esas estancias insustanciales, sin más compañía que el fragor de la sima por donde el agua se precipitaba.
Volvió junto al sumidero y permaneció allí durante nacimientos nebulares y formación de estrellas, y aun durante la muerte de la materia oscura en medio universo. Por fin, se desperezó y empezó a reír y llorar a la vez, simultáneamente tuvo un orgasmo y experimentó la agonía del dolor, amó y devoró, adoró y asesinó, y cien mil maneras más para abarcar... Aquello era lo que emanaba de aquel agujero.

Supo por qué estaba solo. Quizá, era el primero en regresar. Quizá, había otros caminos que los otros conocieran y no portara en su interior, pero pensar en ello le aterró. Sería estar condenado en un recorrido circular, ser el uróboros. Sus memorias le dijeron que había vuelto al punto de partida, pero nada más.
Arrancó las inmensas baldosas y los campos nebulares, cegó el cauce prístino y utilizó el cristal para anegar la cascada en el Portal. Tomó tal decisión, sin importar los otros ya, ni el universo experimental más allá del agujero.

Y, recordando la primera concepción, pronunció: Hágase la oscuridad.

viernes, 5 de agosto de 2016

RANITA


Ojos por todas partes, fue lo que pensé cuando llegué con mi secuestradora, aunque el silencio también me sorprendió. Eso supuso un punto negativo, teniendo en cuenta que eliminaba un sentido en mí.
-Empezamos mal.
Ya está, lo digo rotunda, sin acritud, (y sin escucharme). Dudo que Kap-as siquiera lo entienda, no es como yo. 
Me siento en un tronco caído y no la pierdo de vista mientras deambula entre la vegetación azulada y se alimenta con lo que se supone que coman estas criaturas. Nunca había visto una así, ni en mis sueños, y no sé de donde viene ni a donde va... 
Lo gordo, el inicio, sucedió cuando la toqué involuntariamente en aquel riachuelo de la montaña. Mi mano se poso en su cuerpo y todo cambió a mi alrededor. Donde había monte aparecía un arenal inmenso, al borde de un mar de fuego, y recuerdo aún el calor insoportable. Debí de apretar su cuerpo y de nuevo volvimos a otro escenario diferente, y a otro, y a otro...
No sé cuanto tiempo ha discurrido ni en cuantos mundos, o realidades, o lo que sea, hemos aparecido, la sorpresa aún no se ha ido de mi cuerpo.

A veces emite un sonido que suena tal que Kap-as, por eso la nombro así. Creo que me lee la mente, de alguna manera. Si tengo sed aparecemos cerca del agua; si tengo hambre, en algún campo frutal.
Esto es alucinante. En un par de sitios flotantes, casi nos eliminan unas entidades horribles. Ya le he dicho muy enérgicamente que los borre de su lista, que en una de estas no lo contamos...
Espero que, si tengo suerte, regresemos al riachuelo donde toda esta locura empezó. 
Voy a buscarla ya, me siento incómoda hablando sola (y sin escucharme).
¡Ay!,ranita extraña...

martes, 21 de junio de 2016

EL SUEÑO DE UN ENCANTO



Ahora duermo, lo sé. No será para siempre, eso también lo sé. Es parte de mi condición, saber; y si es una maldición o es un reconocimiento de mi poder, ya no me importa, porque es.
Aquí vive el silencio, mi dueño. Aquí permanezco porque me atan cuando me nombran por mi nombre verdadero, ese que olvido al escucharlo, que me esclaviza sin remedio.
Me olvidaréis, me lo dicen estos huesos pequeños que ahora llevo, rodeados de ecos transparentes...y un gato, con el extremo de su cola llameante, que quiso jugar conmigo intentando atravesar el cristal.

Me ha prometido que cuando sueñe, seré libre.

martes, 17 de mayo de 2016

TODA UNA ARTISTA

Trataba de avanzar frente al teclado, solucionado el problema del pasillo, al parecer. Tenía un atasco monumental en su novela, una especie de cortocircuito en la inspiración. Justo en ese instante escuchó que su amiga la llamaba a voz en grito.
—¡Ya está, Ana!¡Ven a elegir el color en la paleta que te he preparado!
Se levantó, pensando que fue buena idea que su amiga pintora le ayudara con la obra del pasillo cuando se lo comentó; que no andaba muy sobrada que digamos.
Quedó petrificada cuando llegó a su extremo, cubierto el suelo con periódicos viejos.
—Mira,no dirás que es un pasillo aburrido. He pensado que si pintamos de rojo vivo esa esquina...
—Pero...esos cables por fuera, y la lámpara así...
No podía creer lo que veían sus ojos.
—Sabía que lo notarías enseguida. Los cables son las venas del edificio; si unas llevan sangre, éstas electricidad. El alma del edificio. Sabía que lo apreciarías.
—¡Las venas van por dentro, y aquí están al aire!¡Y una casa no es un cuerpo!
No sabía qué hacer: si saltar a la garganta directamente, empezar a gritar y no parar...y mientras se debatía mentalmente, su cuerpo fue más sabio y se desmayó.
Mientras llegaba al suelo, aún pudo escuchar:

Será único, soy toda una artista.

domingo, 8 de mayo de 2016

LA EJECUTORA


No parecían diferentes, cuando nos paramos a un par de metros de las niñas. Hablé moviendo apenas mis labios agrietados.
—Así que, estas son las niñas de las estrellas...
—Sí.
Odiaba el laconismo de mi guía. Nunca me daban datos completos o información que pudiera orientarme en mi tarea. Pero se le escapó algo, dos cosas llamaron mi atención. Una, la menor, había reído en cuanto salió al exterior y dio sus primeras bocanadas de aire. La otra, a las pocas horas empezó a hablar, antes aún de controlar sus labios para succionar. Dejó a Malaquías y a Nostredamus por los suelos, en su primera parrafada...
Decidí indagar para satisfacer mi curiosidad.
—¿De qué han sido capaces, siendo tan pequeñas, para que me llamárais?
Con cara de fastidio, advertido de no contrariarme, soltó todo de golpe.
—Faltan cien almas, puede que más.
El alto funcionario del templo se estremeció visiblemente justo en ese momento. Aún con una casi sobredosis de NoAl-3, empezaba a ser influenciado ante ellas.
La ejecutora no lo necesitaba. La cercanía era casi insoportable, sí; aunque observó que a otros mamíferos parecía no afectarles. Un gato encaramado cerca parecía tranquilo y los pájaros no mostraban alarma alguna, con sus trinos dedicados al cortejo.
—¿Tenéis la seguridad de hacer lo correcto? Acabo de pensar en varias alternativas posibles.
—¡No debes cuestionar a los superiores! Hazlo ya.
Volvió sus ojos llameantes a las dos niñas, muy despacio, y le contestó con un susurro casi inaudible:
—Yo voy por libre, imbécil.
En ese momento la mayor acercó una ramita florida a su rostro, inspirando el aroma y mostrando una maravillosa sonrisa en su cara. Algo se revolvió en su ser interno y dudó.
Eso fue un error inmenso por su parte.
Las dos niñas levantaron la vista y la miraron, a la vez. Se sintió desdoblada, la sensación de tener un pie posado en magma y el otro sumergido en hielo... todos los opuestos se reafirmaban sin fundirse, en un instante de caída sin aire ni sustancia amiga. Por un instante, se bloqueó ante el recuerdo abrumador de otra caída, tan antigua...Con un esfuerzo supremo, encontró un vértice reconocible para regresar a ese tiempo, a su cuerpo de alas arrancadas.
—Casi, casi, peques...
En un parpadeo asomaron dos cuchillos de sus mangas. Refulgieron en sus manos las armas más arcaicas que encontró en su cubil, porque —también— todo artefacto se descomponía ante ellas. Hizo una reverencia burlesca y luego el acero bailó.

—... pero el cielo se lava las manos.

domingo, 17 de abril de 2016

MADRE


—Madre, ¿estás despierta?
Esa frase retumbaba incansable a su alrededor, pero no sabía si se dirigía a ella. Ojalá alguien contestara, era un martilleo incesante...

El ingeniero movió la cabeza dubitativamente y miró al vigilante sin decir nada; habían intentado ya todas las maneras posibles despertar a Madre, sin resultado alguno. Vigilante formuló la pregunta de nuevo, con un matiz desesperado en su voz, si eso era posible. No concebía la existencia sin ella.

Al fin parecía que menguaba, ese murmullo molesto, y Madre volvió a su rumbo entre las estrellas.
En la Odisseus, todos estaban condenados a un viaje sin futuro. Llegaría un momento en el tiempo en que la hibernación fallara para los seres que la habitaban, pues hasta las máquinas llegan a la vejez. Vigilante pensó en aquello y mucho más, en su cerebro de sinapsis lumínica, y por primera vez experimentó eso que llamaban soledad.
Sorprendió al humano junto a él, al preguntar por última vez:

—Madre, ¿por qué me has abandonado?

lunes, 21 de marzo de 2016

HUMANA




Desde una arboleda cercana miraba, sin emoción, a una hembra de pelo dorado y delgada, que sostenía una vida inocente en sus brazos. La estudiaba desde lejos, sin permitir que le descubriera, aunque dentro de sí una pequeña vibración en el límite de la percepción le desmentía... quizá sí percibiese algo. Puede que, instintivamente, ella notara un cosquilleo en su nuca.
Sabía lo que iba a ocurrir, pues su poder era anticipar el fin de la vida; ella aplastaría el pequeño cuerpo que sostenía, poco a poco, hasta notar los chasquidos de los frágiles huesos arañando los órganos internos... y después tiraría al cachorro al río, añadiendo otra agonía antes de morir. Estaba impresionado.
Si hubiera podido atisbar su mirada, incluso él se cubriría de gozo, mas no presentaba ninguna de las señales que distinguían a los maldecidos... y eso le desconcertaba profundamente.
Decidió abrir su mente hacia la hembra con una sonda mental, para perforar (nunca mejor dicho) el núcleo de sus pensamientos. Entró delicadamente en el interior, esquivando los pensamientos con forma de cuchillas fácilmente, sorteando la inmundicia pegajosa de las paredes que encerraban sus delirios y confirmó lo que sospechaba desde el principio: era una humana.
Alzó los hombros tras el fiasco y empezó a alejarse con pasos transparentes, mientras se escuchaba el sonido de un pequeño cuerpo impactando el agua.

Continuaría la búsqueda de otros como él, los desheredados caídos... solo era cuestión de tiempo. Y tiempo, por mucho que lo odiara, tenía en abundancia.

A LA MALA HORA



Maullaba a su compañero, situado a varios metros de distancia. Había sido más rápido, librándose por los pelos.
—Haz algo, salta sobre ella, intenta arañarla...¡No la soporto!
Parecía que barritaba como un mamut, estaba muy indignada.
La campesina sujetó mejor a la gata, que se removía en sus brazos.
—Y encima me está tocando el culo, lo que hay que aguantar...
Ahí el gruñido que dio sonaba más a felino, y menos mal, porque el gato ya estaba asustado de la ira de su compañera.
Desesperada, al comprender que el agua se acercaba peligrosamente, lanzó el bufido más espantoso de su vida.

No le sirvió de nada. Su ama la lanzó al agua tras frotarle con una loción jabonosa; que ella era muy limpia, y sus bichos también.

domingo, 6 de marzo de 2016

MIENTRAS VUELAN



Al principio las odiaba, luego fue otro el graznar, porque ya no quedan canciones. Entre el salitre y sus desechos van desmoronando la madera, y el velamen está agujereado por los ácidos excrementales, que expulsan sin pudor.
Nunca cesan de gritarme mientras vuelan que llega mi fin, que empezarán a devorarme por los ojos... y mis labios agrietados forman una mueca de horror, porque ya no me quedan muchos pensamientos con cordura.
He olvidado mi nombre, no se dónde estoy... solo me aferro al maderamen en cubierta. Quizá, sean las aves quienes lleven el rumbo del esquife, porque el viento es inexistente en estas aguas silenciosas... ¿Estaré muriendo?
A veces entiendo mejor su cacofonía sin término, sus risas afiladas, sus descensos veloces muy cerca de mi rostro reseco, porque imagino que tengo aún un cuerpo.
¿Y si estuviera en una especie de infierno? Agua sin tierra, con sed eterna. Acosada por los chillidos sin fin, alargados a lamentos que semejan niños gimiendo, a cachorros siendo despellejados...
¿Y si fuera un sueño? me pregunté en algún momento, creo. Imaginé que podría llegar a tierra, con una cascada dulce de bienvenida, con solo mi voluntad como guía, pero esas malditas no me dejaron escapar...

En ese momento, al recordar lo que eran las aves abrió sus ojos, y sabiendo que sería el último acto de voluntad propia, reunió su cuerpo desmadejado y se tiró por la borda.

Todas se posaron donde un instante antes saltó y formaron una figura oscura y reconocible, rompiendo después a volar desenfrenadas. El esquife quedó vacío de nuevo, esperando.

domingo, 21 de febrero de 2016

COMEZÓN



Despertaban poco a poco, tras mil años dormitando. No eran Ents, aunque pudiera ser lo más parecido que una mente humana imaginara. Las ramas del más antiguo se sacudieron levemente, cuando su mente bostezó. Sentía comezón, picor, irritación... así que hizo que su savia se acelerara. La respuesta llegó desde las raíces, de ahí la comezón insoportable. Envió toda su fuerza al extremo de las innumerables ramas y hojas y gritó terriblemente, despertando a los demás hermanos verdes:
—¡Tenemos parásitos!

LA CUEVA Y EL COLCAJO


—Si tuviera que limpiarla, no la hubiera comprado tan grande, que eso nos lleva a la servidumbre del colgajo...
—Abuela, no empecemos a ser malhablada. Al fin y al cabo, vamos a presentar nuestros respetos tras su muerte.
La mujer, envuelta en un mantón negro, refunfuñó algo parecido a que ya pensaba que olvidó algún ingrediente y repentinamente dejó de murmurar.
La nieta de la mujer arrugada y doblada pasó su brazo por los hombros gastados y la miró con cariño, mientras se acercaban a su fachada principal. La anciana se detuvo y escupió hacia la casa con rencor.
—Podría ser nuestra, niña, ¡podría haberlo sido! Pero esa bruja escandinava, en el infierno esté, me ganó en la Cueva y todos estos años he tenido que soportar mucho a su servicio, en esta casa, maldita y maldecida por mí más veces que estrellas he podido contar en las noches sin dormir.
—El tiempo ha pasado, abuela, deberías olvidarle ya. Al final resultó ser un tirano y la nórdica (o de donde fuera) no llevó una vida agradable a su lado. Es un viejo amargado y solo...eso ya es suficiente maldición, creo yo.
La voz cascada rio al escuchar a la joven de su linaje y le dijo en voz baja, ya muy cerca de la entrada:

—¿Quién iba a imaginar que él era inmune a las pociones?

domingo, 24 de enero de 2016

A TI, QUE LEES ESTO


Aquella arena quemaba... caminaba desnudo, sin una brizna de brisa para refrescar su piel. El agua, aparentemente limpia, era intocable gracias a los microorganismos nocivos que bullían allí, aunque a él no podía afectarle. Ese lugar parecía un pequeño infierno, pero era suyo.
Al final de la playa encontró una vieja botella, medio encallada. Estuvo unos momentos considerando la idea de seguir su camino sin recogerla y olvidar lo que atisbaba en su interior.
Dio un paso... se volvió y, recogiéndola, la sostuvo en una mano. No fue difícil abrirla, esperaba más oposición, dado el tufo que despedía. Desenrolló el papel endurecido y leyó una frase escrita en multitud de idiomas:
"A ti, que lees esto. El primero de los siete sellos acaba de abrirse."

Enarcó las cejas, sorprendido, pero después sonrió y negó con la cabeza, mientras rehacía el lacre sagrado del vidrio, volviendo a depositar la botella en la arena, tal como la encontró.
Aún quedaba mucha diversión.

domingo, 3 de enero de 2016

VUELTA ATRÁS



Llevaba horas inmóvil, pensando.

El momento de su liberación estaba cercano. Tanto tiempo, tantos cuerpos...Sabía que el nuevo, el de una niña, era reflejo de la mengua de su poder, pero ya no importaba. Todo se precipitaba exponencialmente. No había vuelta atrás, el planeta estaba condenado sin remisión.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

HIP


Todo empezó de pequeño, en una visita familiar. Me aburría...
—Abuela ¿tienes algo para leer?
—Vamos a ver...
Y me prestó uno de los libros que tenía en aquel trastero, intrigante y pacífico, junto a la entrada. Un vampirillo colgado me miraba con unos ojos redondos y asombrados desde la portada. Debió de ser un mensaje premonitorio, ya que un escalofrío recorrió mi espalda al sujetarlo entre mis manos...aunque no recuerdo ya de qué iba el cuento.
Lo que sí recuerdo es el mordisco que lo cambió todo, años más tarde. Cuando desperté, solo tenía presente una frase en mi mente, acerca de alimentarme bebiendo lo rojo, el sustento rojo y aromático. Nada más. Nadie más.
Tuvo la suerte ganas de llevarme en mis nuevas alas a una bodega, donde encontré unas grandes cubas, rebosantes de "eso" rojo, y ahí vivo desde entonces. O no vivo, según se mire.
¡Ahora yo también cuelgo cabeza abajo! aunque es muy difícil, a veces, sujetarse bien...son los efectos secundarios, supongo, junto con el hipo, y el radar se me estropea cosa mala. Por lo demás, bien, aunque los otros dicen que no he entendido lo del sustento rojo...

Que sabrán ellos...¡Hip!

viernes, 6 de noviembre de 2015

GUARDIÁN DE SUS SUEÑOS


Sostengo a la pequeña entre mis brazos, con delicadeza. Aquí, en la umbra de los sueños, me pregunto qué vínculo me une a ella. Está oscuro alrededor y ambos somos un pequeño faro dorado, emitiendo una tenue luz que me permite observar sus rasgos infantiles. Me entretengo con esa idea, esa vinculación, cuando una mano con unas garras imposibles desciende sobre la niña, asiéndola.
Noto que el cuerpecito que abrazo me es poco a poco arrebatado, empieza a deslizarse hacia arriba. El miedo me atenaza; si aprieto para sujetarla temo dañarla, mas no me queda otra opción. Empiezo a ejercer presión, intentando fundirla conmigo, pero otra sorpresa me aguarda. Quien esté detrás de esa monstruosidad oscura con dedos bestiales ha regurgitado una sustancia viscosa y rosada, y la vuelve casi tan resbaladiza como un pez...
Salgo de la umbra sólo con la mitad de mi ser, y veo que la niña abraza una figura mientras duerme en su cama. Parece algo tan inofensivo, todos los niños lo hacen. Si sus progenitores supieran...

Actuar fuera de la umbra de los sueños era difícil y peligroso, corría el riesgo de no poder regresar, pero ¡es que estaba perdiendo a la pequeña en su propio territorio!
Concentró todo su poder y acometió un pequeño pellizco a la realidad para que el brazo infantil se moviera y dejara caer al suelo el muñeco. Tal vez con eso fuera suficiente.
Unificó de nuevo su visión al regresar, notando al pequeño ser que aferraba y protegía, dándole imágenes de la pradera de sus propios sueños.

¿Yo también fui una niña? me pregunto sin voz. Llamo a Tánatos, aunque no es un familiar, y me responde su risa. No me ayudará, aunque me ofrece su casa como refugio. Tramposo... aunque empiezo a considerar la idea. Como guardián de los sueños en la umbra tengo algunos trucos que para Tánatos serían toda una novedad. Es lo que tiene el poder de los nombres pequeños, pasan desapercibidos.
Aún está ahí, esa negrura con filamentos intentando parecer una mano en la umbra, insaciable, mas la determinación me inunda.
No la soltaré.

¿Y si ella... soy yo?

jueves, 6 de agosto de 2015

DIÁLOGOS DE BESUGA



—¡Otra vez aquí!
No es que lo dijera con desprecio, pero su tono terminaba con una nota superior.
No contestó, aunque su luz titiló temblorosa.
—No estarás pensando comerme, dentro de tu cabecita.
Jugaba. Las sirenas eran así.
—Quizás, vienes a pedirme algo... pero ¿de veras crees que tendrías alguna posibilidad?
Empezó a reír, aunque pudo evitarlo. Sacudió su melena de sirena cuando puso el sombrero de copa al revés, y dejó de mirarle.
Cuando atacó, su luz se apagó.

La risa, también.

domingo, 26 de julio de 2015

OJOS CASTAÑOS


Con un gesto desesperado sacudió la cabeza, para evitar que las lágrimas asomaran en sus ojos castaños. Veía la captura, impotente, desde una loma cercana. Con la nobleza de su sangre trató de acercarse y luchar, mas no podía avanzar ni un paso en su dirección, maltrecho como estaba.
Los llamamientos entre sus hermanos, los golpes de los cascos en los cuerpos, el miedo, le volvió loco. Las olas, al llegar a la orilla, le pedían al mar que golpeara también o las llevara en espuma entonces, fuera de esa locura...

¿Quién dijo que los caballos no lloraban?

martes, 23 de junio de 2015

LA CORRIENTE DIOSGARM



—¡Dios...dios!
Con parsimonia, algo parecido a un ángel asintió al escucharlo. Se encontraba orbitando el éter de ese planeta tan productivo, un verdadero hallazgo en sus viajes de exploración. Y bajó en su dirección.
Tras el gemido final, se dispuso a preparar el globo que contendría cada una de esas sílabas extasiadas. Hizo una inspiración y las capturó,para después exhalarlas en uno de color azul noche y, tras sellarlo, lo soltó para que ascendiera junto con los demás que ya tenía recolectados.
Se reunió con él otra figura alada, un poco más pequeña, más delicada. Ella pensaba que, tras el último gemido, nada quedaba... Pero allí estaba él, rodeado de esferoides multicolores, provocando una corriente para que subieran más y más alto.
—¡Este planeta es inagotable, está por todas partes!
Tenía razón,pensó mientras le veía contarlos. Se escuchaba el éter como el ronroneo de una maquinaria constante, se repetían una y otra vez esos suspiros... y el nombre de dios. Prestó atención, aunque no entendía nada.
—Dios... eso no paran de decirlo.

El se giró hacia ella, ahora muy serio. Pasó muy cerca de su rostro las alas, afiladas como cuchillas, provocando una brisa cosquilleante en su piel desnuda.
—Tenemos que capturar todos los que podamos. Ayúdame y abriré uno para ti, experimentarás algo que ya ni recordabas...
La miraba con tal luz en sus ojos, que aceptó. Extendió unas alas negras como azabache cristalino y el rayo que desató acompañó su movimiento. Juntos, formaban un equipo excepcional.
—Ya no podemos abarcar más, ni aún entre los dos. Cumple ya tu promesa. Muéstrame lo que he olvidado.
Él, de toda esa miríada recolectada, escogió uno plateado y refulgente, y se lo dio.
—Rompe el sello, mi amor.
Rio al escucharle decir eso, pensando que se había contaminado con el éter tan denso y ruidoso de ese planeta , mientras lo abría.
La risa se cortó en seco en su garganta.
Sus ojos se humedecieron, sus latidos se aceleraron, la respiración era caótica y el vello se erizaba en su piel...jadeaba, presa de una urgencia extraña y quiso elevarse en un salto al espacio. Empezó a murmurar sin saber bien lo que decía mientras deseaba estallar...
—¡Dios!
Ahora recordaba, mientras caía.
Él la sostuvo entre sus alas sin provocar ningún daño, y quizá sí estaba contaminado porque la besó en los labios con delicadeza, entendiendo las lágrimas de pérdida que asomaban en sus iris negros...

Regresaron a los abismos como una estrella fugaz, llevando una estela multicolor tras ellos.

domingo, 31 de mayo de 2015

VEN QUE TE MORREO




Ya estaba allí cuando ella apareció. No pudo evitar decirlo.
—Ven, que te morreo.
—No, nada de ir al grano, listillo, que eso es muy primitivo... ¿Nos sentamos en ese banco, o prefieres otro lugar?
—Por mí, hasta en la luna. Me encanta cómo vas vestida... Ven, que te morreo.
Ella ríe pero no cede, que al principio el contacto es muy raro. Él susurra su deseo con palabras, como un viento del sur impaciente. Frente a frente, se miran inquietos.
—¿No tenemos otro sitio al que ir? Aquí cualquiera puede vernos.
—No tengo suficientes bitcredits, nena, por eso me ves como la última vez que quedamos, en el mismo lugar, que ya tengo contratado por un año.Todo para poder estar contigo, cariño.
—Si pudiéramos, al menos, disfrutar de las nuevas experiencias que prometen ahora, pero sólo he podido pagar un paquete básico.
—Por cierto,eres nueva en esto, ¿no?...bien, te vas a sorprender.
—Acabo de instalarlo. Parece increíble que esta cosa pueda hacer eso que me has contado.
—Ven, que te morreo.
La ganaba por insistencia agotadora, que conste. Ella sonrió y ajustó la banda rígida sobre su frente, bajando el visor. Acercó los labios al frío dispositivo junto al monitor con las pulsaciones disparadas; una mezcla de temor y excitación...
A quinientos kilómetros de distancia, él sintió el beso más deseado en toda su vida.

Al menos, tenían el paquete básico.

martes, 26 de mayo de 2015

LA SALA DE LAS MARAVILLAS



Era la primera vez que salían solas, sin ojos vigilantes y regañinas constantes. Las risitas que escapaban de sus bocas eran puro nervios contenidos. Las tres llevaban los voladores que eligieron de la sala de las maravillas, dispuestas a probarlos... y allí estaban, nada más emerger de su escapada, desplegando colores e hilos luminiscentes.
Una de ellas, no. Una de ellas sostenía entre sus brazos el volador, maravillada de sus alas azuladas. Pensaba que, al estar en la sala de las maravillas de su padre, todo podría ser posible al desplegarla y lanzarla a jugar con los vientos que soplaban desde el desfiladero de arena, un lugar al que tenían terminantemente prohibido acercarse. Llegó junto a las dos más pequeñas, ya en la loma, enredando las cuerdas, antes aún de alcanzar una altura segura .
—Por estar muy juntas, ya os lo dije... Eso es, pasa el cordaje por detrás del suyo.
Según subían ambas cometas, iban haciéndose más grandes y las columnas y pórticos parecían no terminar. Las ventanas y escaleras resplandecían oscuras, esperando despertar. La mayor de las niñas frunció el ceño al advertirlo.
¿Es que no habéis llenado los voladores antes, como acordamos?
Sonaba triste, su voz. La escapada merecía la pena sólo si les daba para mil y un recuerdos en sus sueños, porque en caso de que las encontraran allí el castigo era seguro. Para un simple juego de artificios, no era necesario exponerse al riesgo que afrontaban.
Miró a las ahora vulgares cometas en manos de sus dos acompañantes y se encogió de hombros. Quizá no tenían con qué llenarlas. Su padre decía que había seres que nunca soñaban con colores ni lugares, que su visión era brumosa por dentro.
Humedeció el dedo meñique y lo levantó al cielo; verificó el aire que ululaba desde el desfiladero, inusualmente amable. Tragó saliva y sus papilas gustativas le hablaron de praderas verdes y un hayedo. Inspiró toda la luz que pudo y empezó a correr bajando la loma, riendo.
Su vista estaba puesta en el volador, agrandándose por momentos. Le parecía que sus pies ya no tocaban el suelo, tan rápido veía lo que sucedía alrededor. Dos puntitos le gritaban allá abajo y rió aún más alto. Escaló el aire con la cuerda y llegó frente a las puertas inmensas de la casa cometa. En ese instante, supo a donde se dirigiría en cuanto el viento la dejase, porque el desfiladero de las arenas la llamó, cuando cató el aire.
Antes de entrar y ser su dueña, recordó con qué había llenado el volador. Volvió la mirada al mundo, sobre el que planeaba dulcemente e hizo un gesto con palabras. Todas las ventanas se abrieron y miles de mariposas salieron. Tantas, que llegaron a cubrir el sol por un momento. Cada una de ellas portaba un grano de arena del desfiladero de los sueños.
Un gato inmenso, para lo que es un gato corriente, se desperezó entonces sobre una cumbre rocosa, cercana como ninguna al firmamento, para escuchar el estruendo de alas que sacudía su descanso, olfateando solemnemente el caserón fugitivo en el cielo del atardecer. Sacudió medio cuerpo y levantó una zarpa.
Podría atrapar a cada una de esas efímeras y coloridas mariposas, y devolver los sueños robados al saco de arena, podría (a ella), hacerla regresar a la sala de las maravillasantes aún de cometer su travesura, mas se limitó a recostarse y volver al gran sueño.

Al fin y al cabo, su dominio se iba extendiendo.