viernes, 6 de noviembre de 2015

I'M ONLY SLEEPING


—Hay que ver qué mono está, así dormidito.
—Sí, y lo a gusto que parece
—Míralo, cómo sonríe.
—Cualquiera diría que es quien es, y el poder que reside en su interior...
—Mmm, ahora que lo dices, ¿por qué no le despiertan? Puede que fuera capaz de ayudarnos a resolver los problemas del mundo...
—Puede, pero si no hubiera problemas, entonces ¿qué pintaríamos nosotros aquí?
—Es cierto, pero...
—Mira lo que pasó la última vez que despertó, como le trataron ahí abajo.
—Aún así, no logro comprender...

—No trates de entenderlo, solo eres un ángel de bajo rango, encargado de velar el sueño eterno de Dios.

GUARDIÁN DE SUS SUEÑOS


Sostengo a la pequeña entre mis brazos, con delicadeza. Aquí, en la umbra de los sueños, me pregunto qué vínculo me une a ella. Está oscuro alrededor y ambos somos un pequeño faro dorado, emitiendo una tenue luz que me permite observar sus rasgos infantiles. Me entretengo con esa idea, esa vinculación, cuando una mano con unas garras imposibles desciende sobre la niña, asiéndola.
Noto que el cuerpecito que abrazo me es poco a poco arrebatado, empieza a deslizarse hacia arriba. El miedo me atenaza; si aprieto para sujetarla temo dañarla, mas no me queda otra opción. Empiezo a ejercer presión, intentando fundirla conmigo, pero otra sorpresa me aguarda. Quien esté detrás de esa monstruosidad oscura con dedos bestiales ha regurgitado una sustancia viscosa y rosada, y la vuelve casi tan resbaladiza como un pez...
Salgo de la umbra sólo con la mitad de mi ser, y veo que la niña abraza una figura mientras duerme en su cama. Parece algo tan inofensivo, todos los niños lo hacen. Si sus progenitores supieran...

Actuar fuera de la umbra de los sueños era difícil y peligroso, corría el riesgo de no poder regresar, pero ¡es que estaba perdiendo a la pequeña en su propio territorio!
Concentró todo su poder y acometió un pequeño pellizco a la realidad para que el brazo infantil se moviera y dejara caer al suelo el muñeco. Tal vez con eso fuera suficiente.
Unificó de nuevo su visión al regresar, notando al pequeño ser que aferraba y protegía, dándole imágenes de la pradera de sus propios sueños.

¿Yo también fui una niña? me pregunto sin voz. Llamo a Tánatos, aunque no es un familiar, y me responde su risa. No me ayudará, aunque me ofrece su casa como refugio. Tramposo... aunque empiezo a considerar la idea. Como guardián de los sueños en la umbra tengo algunos trucos que para Tánatos serían toda una novedad. Es lo que tiene el poder de los nombres pequeños, pasan desapercibidos.
Aún está ahí, esa negrura con filamentos intentando parecer una mano en la umbra, insaciable, mas la determinación me inunda.
No la soltaré.

¿Y si ella... soy yo?

lunes, 2 de noviembre de 2015

LA BEBÉ

No quiso verla,  ni sentirla.  La comadrona insistió, pero ella perseveró en no querer contemplar  a su bebita.  En el silencio de la noche el llanto la llamaba.  Como una sonámbula la  observaba a través de la cristalera de neonatología.  Mirarla la llenaba de ternura.  Sabía que tenía que alimentarla y lo que ello implicaba. Sentada en el sillón hospitalario se la acercó al pecho y comenzó a amamantarla.  Un grito desgarrador atravesó el silencio. La enfermera  contempló como la madre muerta mantenía entre sus brazos a su pequeña, que succionaba, engullía satisfecha los pechos descarnados de su  madre. 

BUENAS NOCHES


Duerme, mi niño, y sueña con mundos en los que no te teman los humanos como el que estrujas junto a tu pecho.

LUCÍA



- Venga Lucia, es hora de dormir.
- Si mamá, pero ¿puedo llevarme a Roberto?
- Si claro, mi niña.
Julia le dio un beso de buenas noches a su hija y apagó la luz.
Lucia le dijo: - ¡Mamá!
- Dime mi niña
- ¿Mañana me podrías traer una muñeca rubia?
- ¿Rubia?
- Sí, quiero que sea novia de Lucas
- Está bien. Y ahora a dormir.
- Buenas noches mamá.

De fondo en la televisión se oían las noticias. La presentadora muy seria decía: "La policía informa que ha habido otra desaparición. Esta vez se trata de Roberto L. F. de 32 años. Era repartidor y se la última vez que se le vio fue en Zaragoza.

domingo, 13 de septiembre de 2015

CUENTOS


Los ojos seguían mirándola, fijos, sin transmitir sentimiento alguno. La sirena no pudo evitarlo, se giró hacia la criatura y le dio un beso. El gran pez abisal abrió la boca en el momento en que los labios de la sirena llegaban a ella.
El sombrero de copa con el que había jugado fue descendiendo despacio rodeado de agua rojiza. Finalmente llegó al fondo, donde quedó inerte al lado del libro de cuentos.

ARTE ANIMAL



—¿Ya lo has terminado?
—Sí, ¿qué te parece?
—Pueeeees, muy colorido, sí, pero la verdad, no entiendo nada de nada... ¿Qué representa?
—Ya te lo dije, ¿no? No busco que represente nada, solo doy unas pinceladas, y listo. Ya le pondrá nombre y un tema el humano que me contrató... Mmm, y tal vez por este, hasta me dé unas algarrobas extra.
—¿Y cómo decías que se llamaba este estilo?
—Arte abstracto.

—Ah, pues vale...