martes, 21 de junio de 2016

EL SUEÑO DE UN ENCANTO



Ahora duermo, lo sé. No será para siempre, eso también lo sé. Es parte de mi condición, saber; y si es una maldición o es un reconocimiento de mi poder, ya no me importa, porque es.
Aquí vive el silencio, mi dueño. Aquí permanezco porque me atan cuando me nombran por mi nombre verdadero, ese que olvido al escucharlo, que me esclaviza sin remedio.
Me olvidaréis, me lo dicen estos huesos pequeños que ahora llevo, rodeados de ecos transparentes...y un gato, con el extremo de su cola llameante, que quiso jugar conmigo intentando atravesar el cristal.

Me ha prometido que cuando sueñe, seré libre.

EMBOTELLAMIENTO



Te acercas, lo sé, oigo tus pasos retumbar a través de las paredes de cristal de esta botella donde me tienes encerrada. ¿Vienes a por mí esta vez? ¿o volverás a escoger a otra de tus muchas víctimas para tus sucias perversiones?
Da igual... Esperaré, observándote, estudiándote. Ya conozco tus debilidades, tu forma de actuar; sé que has planeado construirte un harén con mujeres de múltiples mundos, anulando sus poderes, y encerrándolas en estas botellas. Y sé que algún día abrirás mi botella, liberándome... Liberando toda la magia que he acumulado a mi alrededor.

Y conocerás en cada átomo de tu cuerpo el dolor que has infringido durante eones; nadie secuestra a una Ifrit y vive para contarlo.

miércoles, 8 de junio de 2016

EL SECRETO DE TUS SUEÑOS.



Cuando duermes y sueñas con paisajes idílicos debes pensar que no es todo tan hermoso como parece. Es en ese sueño donde más vulnerable te encuentras. Si no despiertas antes de sentir el hálito de vida del aleteo de esa mariposa juguetona que persigues , yo te puedo dar caza.
Llevo una red asida a una caña, una telaraña irrompible. Si consigo alcanzarte, tejeré a tu alrededor un cristal transparente. Un cristal que solo yo podré ver y nadie, nadie, cuando tú despiertes, verá lo bueno que habitaba en ti. Solo verán una carcasa vacía y mustia. Taponaré tus pensamientos para que nadie reclame tu presencia. Ellos permanecerán sepultados entre la maraña acristalada que te atrapa.
Así,  por siempre, hasta que la muerte te lleve a dormir eternamente en mis brazos y solo yo poseeré el secreto de tus sueños.
Acuéstate, entonces, pequeña intrusa. Cierra tus ojos y olvida el mundo en el que vives. Imagina que corres por el prado persiguiendo a la mariposa azul de tus sueños de niña. Déjate mecer por el arrullo del pájaro que llama a sus crías perdidas desde la copa del árbol que da sombra a tu ventana.
Yo estaré esperándote, agazapado entre las espigas del trigo del campo por el  que caminas.

miércoles, 1 de junio de 2016

LOSEMOSE


Lo primero que vio el cowboy al volver en sí, fueron cactus.
—Unos centímetros más allá —pensó—, y ahora tendría que volverme a afeitar.
Se levantó despacio, sacudiéndose el polvo, y miró a su alrededor; su caballo bebía tranquilamente en un riachuelo cercano. El cowboy recogió su sombrero blanco, y se le acercó, mirándole molesto.

—Que sea la última vez que te pones a hacer cabriolas mientras canto lo de "I'm a poor lonesome cowboy", ¿me oyes, Jolly Jumper?

miércoles, 25 de mayo de 2016

PUNCHOS



Al atardecer del último día los encontró. Brillaban en el ocaso de la tarde. Se acercó a uno de ellos y le susurró las palabras mágicas que había guardado en el interior de sus sueños.
Uno de ellos despertó.
-¿Qué buscas, humano?_dijo, con voz trémula. Sonó como un trueno en la tormenta.
_Puncho, os quiero vivos. Sois mi ejército. Avanzaremos y volveréis a reinar en este mundo como lo hicieron vuestros ancestros.
El Puncho Mayor sonrió y despertó a sus congéneres.
-Duerme, humano. Llega la noche y estás agotado. Yo te arroparé.
Sin darle tiempo al hombre a reaccionar, Puncho se replegó y abrazó al humano.
Un aullido se escuchó en la tundra y todos los punchos del planeta despertaron de su sueño de años.



domingo, 22 de mayo de 2016

¡VEN, VEN HACIA LA LUZ, KAROLINI!



¡Ven hacia la luz! ¡Ven hacia la luz! Me decían.
Y yo, inocente de mí, salí de entre las sombras cálidas, allí donde siempre me había sentido segura asustando a los niños que venían de vez en cuando a perturbar la paz de mi guarida.
La luz era blanca y me cegaba. Yo, guiada por la voz de una mujer morena, que gesticulaba airada, hablando con un hombre de mono azul y con las manos llenas de cables, me acerqué al foco y me quemé.
Un resplandor me abrasó la oscuridad de mi vestido y se abrió una puerta al fondo del pasillo.
¡Ven, ven, ven hacia la luz, Karolini!
Ahora me aburro. Alrededor mío vuelan velos blancos, con sonrisas blancas y ojos pálidos. Todo es paz y me han prohibido regresar por el hueco de la escalera a la casa que me acogió cuando estaba muerta.
Pero yo espero a que los velos blancos se cansen de bailar la conga a mi alrededor para regresar. Hay una niña pequeña que, en las noches, lee a oscuras, y susurra mi nombre para que yo vuelva.
¡Vuelve, vuelve de la luz, Karolini!

martes, 17 de mayo de 2016

REFORMAS


Marisa había entrado en un sueño profundo cuando los albañiles de corazones se pusieron en contacto con su cerebro.
    ¿Podría indicarnos qué debemos hacer? — le preguntaron.
Aquel día, la mujer había encontrado un extraño anuncio en la sección de clasificados del periódico local que rezaba: “Reformamos su corazón, lo dejamos como nuevo”. Y había llamado con curiosidad y reticente. Pero acabó hablando durante más de dos horas con ellos.
    Miren. Ésta es la habitación de su primer amor — dijo a los trabajadores —. ¿Lo ven ahí? Realmente no era así, ya que tenía una nariz a lo Rosy de Palma. Pero ella lo idealizó tanto que quedó todo un adonis. Me gustaría que la dejasen más pequeña.
El pasillo por el que  caminaron a continuación, se caía, literalmente, a pedazos.
    Sí — les dijo cuando se pararon a contemplar las grietas de las paredes y los cables que colgaban del techo —. Tienen mucho trabajo. Por favor, no se me duerman en los laureles.
Los albañiles siguieron al jefe del centro de mando.
    Estas dos habitaciones no las toquen, se lo ruego. Son las de sus hijas y me gustan tal y como están.
Dos dulces y educadas niñas se asomaron a las puertas.
    Van a arreglar el corazón de mamá — preguntó la mayor.
Ante la afirmación de los trabajadores, la pequeña aplaudió y les lanzó besos a los dos.
Más adelante llegaron a dos cuartos oscuros muy estropeados. Incluso más que el pasillo. Y allí se paró el jefe.
    Aquí está el gran trabajo. Lo demás, si lo pueden hacer, se lo agradeceré mucho. Pero esto tiene que estar acabado antes de que ella despierte. Quiero que los ponga a estos dos, de patitas en la calle. Voy a guardar varias cosas que merecen la pena — dijo recogiendo una caja ya embalada y colocándola en el pasillo —. Aunque estoy tentado de tirar todo a la basura. Pero algo tengo que dejar en honor a cada una de las maravillosas niñas que le dejaron de regalo.
Los albañiles trabajaron duro durante toda la noche. Servían tanto para un roto como para un descosido. De esta forma taparon agujeros, pintaron, remendaron cortinas y cojines, limpiaron el polvo y, todo, en una sola noche de trabajo tal y como les habían pedido. Las dejaron listas para ser ocupadas por nuevos inquilinos para que — o al menos así lo esperaba el jefe — se quedasen.
Marisa, cuando se despertó, se sentó delante del espejo y se contempló radiante.

— Me vino muy bien hablar con el psicólogo por teléfono. Parece como si hubiese podido cerrar esos dos capítulos de mi vida —. Y sonrió feliz por primera vez en mucho tiempo.