domingo, 19 de octubre de 2014

INFORME Nº 26




Encriptación de seguridad: nivel máximo.
"Laboratorio: nº 51 
Status: Contenedores en estado óptimo, hibernación estable. Prueba nº1 se inicia a las 0800 hrs. 
Sujetos de prueba: dos nativos vagabundos, instrucciones mínimas sobre como abrir los contenedores asignados. Desconocen contenido. 
Objetivo: obtención de dos Aliens humanoides"

—Sres., ese fue el último mensaje recibido desde el laboratorio, 250 personas y ninguna señal desde hace 15 hrs. 
—¡Sr! ¿Cuántos contenedores habían?
—400. Autorizado el uso de fuerza letal, solo son dos hostiles. Nada debe salir de allí. En caso extremo activamos la autodestrucción y salimos. Saltamos del avión en 5 minutos, a 1 km de Chernóbil. Si tenemos suerte, nadie saldrá herido. ¡Prepárense!

lunes, 13 de octubre de 2014

NUESTRA CÚPULA





A pesar de los avisos de la comunidad científica, algunos inmersos en nuestras rutinas no nos enteramos, otros simplemente hicieron oídos sordos,  y los poderes fácticos, como siempre, creyeron en su soberbia que eso  a la tierra no le pasaría;  no en su era, no justo cuando ellos (soberbios de traje y corbata) ostentaban el poder.  Los menos intentaron movilizarse para concienciar al mundo y evitarlo; se asociaron, quejaron, manifestaron y reprimieron.   Así, que cuando empezó a suceder, el espectáculo nos sorprendió en plena calle.  Dejamos de mirar al suelo para mirar al cielo, y ver que el universo nos abría una ventana por donde observar,  como el azul intenso de una mañana de verano se difuminaba, para mostrarnos nuestro sistema planetario. Dependiendo del lugar en la Tierra iban apareciendo ante nuestros ojos los diferentes planetas.  Mientras algunos veían el aspecto terroso de Venus y la cara oculta de mercurio, como si nuestra segunda luna fuera.  En otras zonas de nuestro planeta aparecía primero el gigante Jupiter.  Marte envuelto en sus tormentas rojas, efervescentes e inquietas.  El espectáculo de Saturno era incomensurable,  cuando empezó a aparecer y pudimos observarlo, asistimos  a su aparición con una exclamación en la boca y el terror anidando en el corazón.  Sus anillos formados de rocas aparecieron como nubes de gas, que se solidificaban su alrededor.   El planeta nos regaló en el final de nuestros días un espectáculo hermoso.  Nos enseñó  lo que había fuera de la cúpula.  Ese paraguas protector  que nos ofreció para poder  vivir y crear un mundo donde vivir.  Pequeños seres con conciencia de su existencia y posición el cosmos que rechazamos para mirar solo hacia nuestro ombligo.  Consciencia que algunos utilizaron para CREAR e intentar mejorar.  Ahora esa cúpula desaparecía, condenándonos a la extinción,  mientras, el universo se paseaba por delante de nuestros ojos, para aquellos que quisieran ver antes de perecer.  

viernes, 10 de octubre de 2014

CULTIVANDO QUE ES GERUNDIO




Todavía no entiendo por qué empezaron a cultivar gnomos en esas campanas transparentes. ¿Para qué sirve un gnomo? Vale, queda muy bonito en el exterior de las casas, allí, junto a los caminitos de tierra. Pero, ¿no podemos ponerlos de porcelana? Antes eran de porcelana hasta que esas organizaciones para la liberación de los gnomos de jardín comenzaron a meter sus narices en nuestros asuntos. Seguro que ahora salen otros y comienzan a decir que no podemos cultivar gnomos. Que si es una crueldad encerrarlos en campanas de cristal, que si también son seres vivos. Ya me gustaría que se les comiesen las lechugas de sus huertos. No les gustaría tanto. En fin, sigamos alimentándoles. A ver... que viene el avioncitooooo...

jueves, 2 de octubre de 2014

EL SR. DIRECTOR (3º entrega de LAS TRAVESURAS DE PASCUALINA)

Pascualina se encontraba otra vez delante del despacho del director.  Su madre avanzaba por el pasillo, acelerada y atolondrada,  dando unas voces que los oídos sufrían como si fueran coces.  Otra vez la habían llamado para que se llevara a su niña a casa castigada.  El cariño era mutuo entre los dos;  para Pascualina el director Bernardo  era un gordito pachón, y para él,  ella no era santo de su devoción.  Don Bernardo le tenía ojeriza y cada dos por tres le llamaba la atención.  Tonterías como los ataques de pánico de la profe de matemática, ante la invasión del aula de pérfidos bichos como  cucarachas, arañas o gusanos de jardín.  El director no tenía pruebas pero intuía que del trompón de la profesora era culpable la pequeña de ojos grandes, menuda y de pelo rubio alborotado que corría como un ciclón.   En su despacho, informó a su madre que la próxima vez sería expulsada durante tres días, con cara sería, repantingado en su enorme butacón.
Pascualina intentó una y otra vez hacerle entender que ella no era la culpable de que la profe tropezara en una tabla levantada del suelo y se diera semejante castañón.  Para una vez que no era ella…
 Lo miró intensamente y vio dentro de él aquello que lo atormentaba.
Mientras su madre y el director discutían sobre su mala educación, se fijó en las cartas preparadas para mandar al correo.  Lo observó tan estresado que decidió que le haría el favor de echarlas por él al correo.  Seguro que así compensaba su enfado por las travesuras a que sometía habitualmente a los profes porque ella pensaba que habitualmente no eran justos.
Y así lo hizo.  Cogió las cartas y al salir del cole de la mano de su madre, en un descuido, las echó en  un buzón.
El director buscaba sus cartas y preguntaba a su secretaria si ya las había llevado a la estafeta del callejón.
En una de esas cartas confesaba arrepentido que había malversado los fondos que el colegio tenía para la comida del comedor. En otra le decía adiós al amor de su vida, el profesor de gimnasia, un atleta de triatlón.  Lo sentía por su mujer e hijos pero le habían diagnosticado un tumor cerebral terminal y le quedaba un mes de vida. Quería dejar su conciencia tranquila y dejar todos sus asuntos con su dios en paz.  No había decidió enviar esas cartas, quería esperar a que la enfermedad estuviera más avanzada y ya lejos del colegio para poder morir ajeno al follón.
Sonó el teléfono, era del despacho del médico dónde le habían realizado las analíticas que concluyó en un diagnóstico tan desalentador y que habían dado como resultado tan tremenda valoración.  Al otro lado del teléfono,  el Doctor Marcos, se deshacía en disculpas y muy compungido lamentaba el error.  Su enfermera había confundido los historiales y Don Bernardo estaba completamente sano.  Al Director solo le venía la imagen de la sala de espera de su despacho, en la que  Pascualina y su madre estaban esperando su decisión.  Solo en ese momento entendió la mirada penetrante de Pascualina y su sonrisa sardónica, con esa expresión en su cara de una gran satisfacción.

lunes, 29 de septiembre de 2014

LA COSECHA


La silenciosa noche trajo a los extraños. Se movían por la selva sin ruido. Nadie en el confiado poblado llegó a verles. Se deslizaron al interior de las cabañas de dos en dos y comenzaron a hacer desaparecer los cuerpos de sus moradores dejando solo un aura brillante que introducían en unas cajitas transparentes. Mientras llevaban a cabo su misión algunos articulaban extraños chasquidos con los que parecían comunicarse. El más alto del grupo lanzo un estridente cloqueo y todos se reunieron en el centro del poblado portando su brillante carga. Después desaparecieron dejando tras de sí un pueblo vacío.

viernes, 26 de septiembre de 2014

NOCHE CON SORPRESAS


Tumbada en el escalón de la Pirámide Maya, Luz observaba el cielo estrellado. Bostezaba una y otra vez sin poder contenerse. Se frotaba los ojos y los volvía a cerrar. - Vamos, tienes trabajo que hacer – gritó alguien. Ella se levantó enfadada y se dirigió hacia el bosque. Las ramas se le enredaban en el cabello y las rompía. Los adornos que llevaba se enganchaban y debía pararse continuamente para arreglarlos. Llegó a un pueblo y se dirigió al bar más cercano. - ¿Me invitas a una copa? – le preguntó a Juan, un joven que estaba apoyado en la barra, con su mejor sonrisa. – No me mires así. Soy animadora en las Pirámides que hay cerca de aquí – dijo señalando hacia el bosque y se rió. Le miró de reojo mientras cogía de su mano la copa que le ofrecía. Durante un par de horas rieron y hablaron hasta que se miraron a los ojos. - Ven conmigo – le susurró Luz al oído arrastrándolo después camino del bosque. Él se dejó llevar mientras ella le retenía las ganas escapando de sus manos juguetonas. Corría delante de él sin dejarse atrapar. Llegaron a las pirámides en poco rato y comenzó el ascenso. - Tengo una fantasía – le había dicho al oído – y a Juan se le abrieron los ojos como platos. Llegaron a la cima exhaustos. Y cuando él esperaba el ansiado beso, se encontró volando en el aire. Ella había accionado una palanca dejándolo caer. - Mi tarea ha terminado – dijo bostezando. - Ahora podré dormir cien años más.

domingo, 21 de septiembre de 2014

EL CUENTO DE LA HORMIGUITA VIAJERA



Erase una vez una hormiga que huyó de su hormiguero en busca de paz. Fue escondiéndose de hoja en hoja, viajó por los bosques, refugiándose entre los árboles, hasta que encontró otro hormiguero más grande. 

Allí pidió asilo y trabajó para la comunidad con ahínco. Consiguió construirse un habitáculo pequeñito donde almacenó sus pocos enseres, que había llevado consigo en su peregrinar. Y empezó a construir una nueva vida de hormiga.

Se acordaba, en ocasiones, de su antiguo hormiguero. De su habitáculo compartido con otras compañeras hormigas.
En una inundación lo perdió todo. El hormiguero quedó arrasado por una ola gigantesca de agua de riego.
En este otro hormiguero, nuestra pequeña hormiguita fue construyéndose esa nueva vida. Incluso encontró una compañera para compartir su habitáculo, pero el espacio era muy reducido y, a su amiga hormiga le encantaban los espacios grandes. Y no se sentí cómoda en aquel estrecho espacio de tierra.
Un buen día nuestra hormiga anónima se despertó y descubrió que estaba sola. Su habitáculo solo albergaba su pequeña hoja que hacía de cama. Su compañera había desaparecido, ocultándose entre la masa informe de hormigas.
El hormiguero era inmenso, tan grande que resultaba difícil conocer a otras hormigas. Y dudó. Pensó en salir al bosque y buscar otro hormiguero donde sentirse hormiga y no una simple obrera, igual a las otras trabajadoras.
Salió a la luz del sol y descubrió a su alrededor inmensos hormigueros repletos de hormigas desconocidas, millones de animalitos idénticos a ella. Dudó un segundo y pensó:
"No es la soledad de mi habitáculo lo que me asusta, es la enormidad de la masa que me rodea, desconocida y muda, lo que en realidad me da miedo."
Y tras ese profundo pensamiento surgido de su pequeño cerebro de hormiga, reculó y se internó en su hormiguero que, aunque era nuevo y de reciente construcción, le había acogido y cedido un pequeño espacio para levantar su nuevo habitáculo desde sus cimientos....