martes, 2 de febrero de 2016

HASTA EN LA SOPA


Respiró profundamente y miró a ambos lados de la playa vacía; estaba completamente solo, y esa soledad se extendía sobre toda la isla. Se dirigió feliz hacia su cabaña, cuando tropezó con algo; se agachó para ver que era una botella, con un mensaje dentro.
Curioso, la abrió y extrajo cuidadosamente el papel, desenrollándolo completamente; desde el papel, un tipo trajeado le sonreía, acompañado de un texto de relleno que finalizaba con un "¡Vota por la honradez, vota por Canállez!"
Estrujó el papel, lo lanzó al suelo, y comenzó a pisotearlo con furia, mientras gritaba:

¡¿Ni aquí me vais a dejar tranquilo?! ¡No quiero saber nada de política! ¡¡NADA!! ¡¡¡Dejadme en paz de una puta vez!!! ¡¡¡¡Dejadme en paaaaaz!!!!

EXPECTATIVAS


—Vaya —exclamó para sí mismo—, creía que esto solo pasaba en las pelis...
Se agachó y recogió la botella. Le costó un poco, puesto que estaba semienterrada en la arena. Se la llevó a la altura de los ojos y la agitó ligeramente, como si quisiera comprobar que realmente allí había un papel... La miró con curiosidad, con una ligera sonrisa en los labios.
Con la mano libre fue tirando poco a poco del tapón, con cuidado, sin prisa. Finalmente salió. Se llevó la boca del recipiente hasta su nariz y aspiró profundamente. Olía a misterio, a curiosidad, a anhelos. Inclinó la botella sobre su mano vacía y dejó caer el contenido sobre ella. Lo desenrolló y justo cuando empezaba a leer el texto, empezó a nublársele la vista, no conseguía enfocar.
Levantó la mirada y vio cómo, mientras silbaba una alegre cancioncilla, un pequeño tipo de orejas puntiaguda y de color verde se alejaba por la orilla de la playa.

Por mucho que intentó chillar, no consiguió que sus gritos escaparan del interior de la botella.

CHAFARDERÍA DE CHAFARDERÍAS


—Hábrase visto, qué poca vergüenza; venir a misa vestida como si fuera al Principal.
—¿Esa al Principal? ¡Pero si debe hasta las enaguas!
—¿Qué me dice? Pero si dice ir a tomar chocolate en casa de los Blasco.
—¡Qué va a tomar! Como mucho se basaría don Vicente en ella, para su primera novela...
—No me extrañaría nada; he oído decir que su tía fue la que inspiró a don José a escribir su poesía para la falla del Almudín...
—¿La del 'conejo' de Visanteta?
—La misma...
—Ignoraba el parentesco, pero no me extraña...
—Y también frecuenta a esas frescas del entresuelo, ya sabe, Romana y sus hermanas...
—Otras que tal bailan, ¿sabía que...?


—¡Che, ¿y estos son los autodenominados animales superiores? —pensó para sí un perro que pasaba por ahí— Pues ahora verán lo que opino de su 'superioridad'...

BASURA



Paseaba por una de esas paradisíacas playas que solo salen en los anuncios, acompañado de una bella joven, de las que, también, solo salen en los anuncios; disfrutando del momento. En eso, un brillo atrajo la atención de su compañera:
—Mira, una botella con un papel dentro.
—Ábrelo —le respondió—, quizás sea el mapa de un tesoro, o un mensaje de algún náufrago millonario, que nos recompense por salvarle.
—Umm, pues solo pone esto: "Would you like to see your penis grow inch by inch month..."

En ese momento se despertó, con un grito, y comenzó a frotarse los ojos musitando:

¡Demonios! Al final tendré que poner filtro anti-spam hasta en mis sueños...

lunes, 1 de febrero de 2016

UN LUGAR EN EL BOSQUE


Una joven llegó corriendo a la estación de tren. El andén estaba vacío y se apoyó en un poste hasta recuperar el aliento. Cuando tuvo la respiración controlada, se sentó a esperar. Cada cierto tiempo, se levantaba para comprobar si se veía alguna luz que indicase que se acercaba alguno. Otras, miraba el reloj que parecía haberse congelado en el minuto treinta y siete.
La enésima vez que se puso de pie comprobó que se acercaba una luz verde.
    Qué raro, yo pensaba que eran blancas — pensó.
El tren hizo su parada en la estación y ella subió sin tan siquiera mirar su aspecto.
Una vez sentada, descubrió a la única persona que la acompañaba en el viaje y que descansaba dos asientos por detrás del suyo.
Mil gruñidos se escuchaban fuera como si las ruedas que se deslizaban por las vías rítmicamente necesitasen aceite para ser engrasadas.
    Qué birria de tren — susurró.
Alzando la vista se fijó en el cartel colocado encima de la entrada: “Rogamos se abstengan de leer durante el trayecto”.
    ¡Puf! Menuda tontería — exclamó.
Ella miraba a través del cristal cómo titilaban miles de luces pertenecientes a alguna de las ciudades cercanas. El resto era oscuridad. Su reflejo en la ventanilla hizo que su cuerpo respondiese con un escalofrío al observar su imagen deformada. Apartó sus ojos y los centró en una revista que sobresalía del bolsillo delantero. La cogió y se puso a ojearla sin detenerse en titulares, fotos o el contenido de sus textos.
Una risa espeluznante salió del megáfono situado junto al cartel y se giró en busca de la persona que la acompañaba en ese viaje para preguntarle si lo había escuchado. Descubrió el asiento vacío. Miró en dirección a la puerta posterior por si había salido sin que ella se hubiese dado cuenta y se encogió de hombros.
Sus dedos siguieron pasando hoja tras hoja hasta que sus ojos descubrieron una extraña imagen.
Era el amanecer de un bosque rodeado de pequeñas cascadas donde parecían vivir otro tipo de seres.
    Juraría que se ha movido algo — susurró.
Miró detenidamente la imagen y se acercó más. La luz proveniente de las pequeñas viviendas alojadas en los árboles se apagó. La joven se pegó más y, cuando su nariz rozó la foto, fue engullida por ella.
La revista quedó abierta encima del asiento vacío. Las letras diminutas que explicaban la imagen decían textualmente: “Ponga un especial cuidado en no dejarse atrapar por la lectura”.

Entonces la risa espeluznante se volvió a escuchar a través del megáfono.

martes, 26 de enero de 2016

VESTIDOS DE TAFETÁN




El sonido del tafetán negro  de sus amplias faldas silenciaba,  al moverse,   los chismorreos  de las tres  comadres.  Su porte estirado  conseguía acallar el murmullo de sus vestimentas, que se retorcían levemente y gemían, atrapadas en aquellos cuerpos secos. Entre susurros  adoctrinaban y juzgaban, como doctoras de su iglesia, el comportamiento de su vecindario.  La tela de sus vestidos se esforzaba en acallar los inmisericordes comentarios.  Las costuras se retorcían y oprimían sus torsos vacíos de piedad.   Aquellos tristes ropajes se teñían de oscuridad, envolviéndolas,  cobijando su falta de compasión.   Las tres comadres encorsetadas dentro de sus vestidos de viudedad, cada vez mas oprimidas, asfixiadas por sus vestimentas, ahogadas por sus comentarios, murieron.
  
Tres trajes mortuorios envuelven, ahora, en tres tumbas, a tres comadres inmisericordes.

domingo, 24 de enero de 2016

ENTIERRO


_¡Fíjate, Verdularia! ¡Qué escándalo! Con plumas, vestida de morado despampanante y, no solo eso, se ha puesto el bolso rojo, el que le regaló Casimiro.
_Ainsssssssss, Casimiro. ¡Qué bien que ya estés muerto! Lástima que en tu testamento me dejaras a Boby como condición indispensable para recibir la pensión vitalicia de viudedad, lástima. Qué sé que este perro sarnoso también fue regalo de "esa", la que se quedó con la mansión y las tierras de tus padres.