miércoles, 12 de agosto de 2015
ELLA LA QUE OTORGABA TODOS LOS DESEOS
Ella, la que otorgaba todos los deseos, me miró con condescendencia. Mi deseo no podría cumplirse en esta última y mísera vida que me había tocado vivir. Le pedí entonces que me permitiera visitar todos los rincones del planeta; que me permitiera sentirme ave, pez, elefante y flor.
Ella, la que otorgaba todos los deseos, me tocó con su mano enfundada en su guante blanco y pronunció unas extrañas palabras. De su sombrero surgieron animales de todas las formas y me susurró:
_ Solo puedes elegir uno.
Y elegí....
Con la bombilla ilumino mi camino. Solo oscuridad me acompaña. En ocasiones algún otro monstruo abisal se cruza en mi camino y me sonríe con maldad.
"Otro que ha caído", dicen.
Y yo sigo mi camino, en soledad, aguardando con ansía la muerte.
jueves, 6 de agosto de 2015
DIÁLOGOS DE BESUGA
—¡Otra vez aquí!
No es que lo dijera con desprecio, pero su tono terminaba
con una nota superior.
No contestó, aunque su luz titiló temblorosa.
—No estarás pensando comerme, dentro de tu cabecita.
Jugaba. Las sirenas eran así.
—Quizás, vienes a pedirme algo... pero ¿de veras crees que
tendrías alguna posibilidad?
Empezó a reír, aunque pudo evitarlo. Sacudió su melena de
sirena cuando puso el sombrero de copa al revés, y dejó de mirarle.
Cuando atacó, su luz se apagó.
La risa, también.
CAVILACIONES ABISALES
¡Hale! Ya están todos otra vez aplaudiendo este dichoso
show. Estoy hasta las branquias, todos los días repitiendo las mismas
tonterías, para divertir a los mismos patanes submarinos. No sé cómo lo
aguanto... Bueno, no, sí lo sé. Aguanto por ella, porque esta es la única
manera de seguir junto a ella, de admirar su hermoso rostro, de aspirar el
mismo agua que ella respira... Porque la amo desde el mismo instante en que la
vi, durante unos pocos segundos, subida en aquellas rocas, a la orilla del mar.
La amo tanto, que lo dejé todo por ella, e hice lo imposible para seguirla al
fondo del mar...
¿Pero cómo iba yo a pensar que esa dichosa bruja me iba a convertir en esto? ¿Y cómo va a hablarle un pez abisal a una sirena de amor? ¡Lampreas! Maldito sea el día en que hablé con la puñetera bruja del mar... Pero esto no se va a quedar así, ¿eh?, juro por Neptuno que, o me arregla este desaguisado, o nos cenamos sus tentáculos a la plancha ¡Congrio ya!
¿Pero cómo iba yo a pensar que esa dichosa bruja me iba a convertir en esto? ¿Y cómo va a hablarle un pez abisal a una sirena de amor? ¡Lampreas! Maldito sea el día en que hablé con la puñetera bruja del mar... Pero esto no se va a quedar así, ¿eh?, juro por Neptuno que, o me arregla este desaguisado, o nos cenamos sus tentáculos a la plancha ¡Congrio ya!
miércoles, 5 de agosto de 2015
ANNA DEWITT 1943
Recogí mi sombrero y me puse en
marcha. Iba lista para la ocasión. Había estado ensayando toda la noche en
aquella burbuja. Lucía una chaqueta verde con ciertos toques de amarillo. Me
había preparado mis guantes blancos también, dispuestos para el momento. Decidí
soltarme el pelo para que se apreciase mi elegante cabello. Dispuesta para lo
que en pocos momentos iba a presenciar, me dispuse a adentrarme en aquel
melancólico lugar. Al entrar observé millones, de todos los lugares y de todas
las especies. Sí, encontré millones de peces, de todos los tamaños y formas. No
me imaginaba tanto público. Entusiasmada por la oportunidad que se me había
brindado, empecé el show, pero antes me paré a recordar. Siempre empezaba los
shows directamente, mas esta vez, este lugar, merecía ser recordado. Recordé
todo lo vivido en este lugar, todo los momentos felices y tristes que había
pasado aquí; sinceramente, se lo merecía. El show empezó. Comencé a enseñar los
típicos trucos de mago; sacar peces de mi chistera, algunos trucos de cartas...
vamos, lo normal. Aunque esta vez quería hacer algo especial, mi truco
favorito, "la metamorfia". El truco en sí era bastante complicado de
realizar, pero con mi experiencia fue pan comido. Invité a alguien del público
a acercarse a mí, y me dispuse a realizarlo. Entre palabras mágicas y
movimientos magistrales, el pequeño pez se convirtió en un gran y temido pez de
las profundidades. Todo el mundo aplaudió, bueno lo intentaron, tampoco les puedes
pedir más, al fin y al cabo siguen siendo peces. Al pasar dos minutos el gran
pez se volvió a convertir en un pequeño atún. Obviamente, el efecto de "la
metamorfia" no dura siempre, o quizás sí, quién sabe. Contenta por haber
terminado el show, recogí mis cosas y me dirigí a mi burbuja. Me quité el
sombrero, la chaqueta y hasta mis queridísimos guantes blancos y comencé a
recordar. Aquel lugar donde había realizado aquel show, no era un lugar como
otros. Era donde aprendí a realizar "la metamorfia" y eso, en cierto
modo, era nostálgico. Hacía muchos años de aquello y ya casi que ni me
acordaba, pero volver a observar aquel sitio, iluminó de nuevo mi interior.
Cansada, decidí irme a dormir, mas no sin antes recordar una última cosa, la
frase de mi maestro al enseñarme aquel maravilloso truco. "No lo uses
sobre ti, ni sobre personas que lo conocen, ya que puede ser muy perjudicial y
rara vez se vuelve al mismo estado de antes." ¿En que pensaba en aquel
entonces cuando lo realicé por primera vez? Sinceramente no lo sé. No sabía qué
hacía y por eso me convertí en esto. Por eso me convertí en sirena y ya no hay
vuelta atrás, o puede que sí. Esa es mi única esperanza. Despertarme cada día y
observar si por fin, me he transformado en lo que era antes. En un humana.
Intenté hacer algo arriesgado antes de irme a dormir. Sinceramente, no podía
aguantar mucho más así. Realicé "la metamorfia" sobre mí, como la
primera vez. A la mañana siguiente desperté alegre, podría seguir realizando
mis queridos shows, pero esta vez, con un público y una forma diferente.
Volvería a ser Anna, la de verdad. - Anna Dewitt 1943.
domingo, 26 de julio de 2015
OJOS CASTAÑOS
Con un gesto desesperado sacudió la cabeza, para evitar que
las lágrimas asomaran en sus ojos castaños. Veía la captura, impotente, desde
una loma cercana. Con la nobleza de su sangre trató de acercarse y luchar, mas
no podía avanzar ni un paso en su dirección, maltrecho como estaba.
Los llamamientos entre sus hermanos, los golpes de los
cascos en los cuerpos, el miedo, le volvió loco. Las olas, al llegar a la
orilla, le pedían al mar que golpeara también o las llevara en espuma entonces,
fuera de esa locura...
LOCURA JUVENIL
Los hombres solo vieron una luz brillante que se precipitaba
al río mientras el día declinaba. Al acercarse, descubrieron cuatro caballos
blancos que pugnaban por salir a tierra y, a lo lejos, un resplandor como si el
sol ardiese sobre las aguas.Al mismo tiempo, Helios miraba con tristeza el
cauce del Erídano donde su hijo Faetón había perdido la vida.
sábado, 25 de julio de 2015
CUENTOS
—Y cuando los mozos, agotados, lograron reunir los caballos,
se dieron cuenta de que varios de ellos se habían perdido en las aguas; pero
ignoraban que esa era la voluntad de Dios, porque aquellos caballos perdidos
sobrevivieron bajo las aguas, y se adaptaron, transformándose en lo que hoy
denominamos Caballitos de mar.
—¡Puf! Perdóname, abuelo, pero eso no hay quien se lo crea;
los caballos de tierra y de mar son tan distintos, que es improbable que
deriven el uno del otro. Lo siento, pero no es lógico.
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