Mostrando entradas con la etiqueta Clara Mendoza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clara Mendoza. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de marzo de 2014

TELETIENDA

¿Cansado de leer siempre en blanco y negro?¿cansado de fumar vapor de agua? Pues ha llegado la revolución y no puedes quedarte atrás. De la unión del libro electrónico y el cigarrillo electrónico pero con una fórmula mejorada que suprime a la fría y aburrida electrónica llega... ¡EL CIGALIBRO! Siente el calor de las palabras en cada calada, siente como las frases penetran en tus pulmones y después viene lo mejor, al exhalar, siente como en tu cabeza se forman todas las imágenes, verás todos los colores, sentirás todas las texturas, todas las sensaciones... ¡fumar y leer nunca fue tan placentero! (Este anuncio no es de un medicamento, en caso de duda fume a caladas cortas)

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL MERCADILLO

- ¿De dónde has sacado eso? - Lo he comprado en el mercadillo del casco antiguo. - Vaya nunca había visto uno de verdad... en las fotos parecen más bonitos. - ¡Qué tonto eres! Claro que parecen más bonitos en las fotos, en las fotos tú también pareces más guapo. - Oye no te enfades conmigo por haberte gastado el dinero en un trasto viejo e inútil. - ¡Hace muchos años era un objeto imprescindible! la vida no se concebía sin estos cacharros ¿entiendes eso? No sé por qué me molesto en enseñártelo, a tí te da todo igual. - ¿Te estás escuchando al hablar? ¿por qué te gustan tanto los tastarros de la Era Pasada? - Porque en aquel entonces las personas valoraban cada segundo de su vida, tenían ilusiones y aspiraciones, mientras que ahora ¡la mayoría de la gente piensa como tú! ¡o mejor dicho no piensan en nada porque tienen todo el tiempo del mundo para hacer absolutamente nada con sus vidas! Dí un portazo al salir y corrí hasta que no pude más. Me senté en el suelo y abrí las manos para mirar otra vez aquel reloj.

viernes, 6 de diciembre de 2013

TARDE DE DOMINGO

Ni siquiera recordaba en qué momento había decidido ir a aquel museo. Llevaba horas atravesando pasillos y salas, leyendo carteles, letreros y demás etiquetas. ¿Por qué estaba allí? Ah sí…mi madre, una vez más me había organizado la tarde del domingo. Debía de tener muy mala cara porque uno de las personas que trabajaba allí se me acercó y me indicó cómo terminar con aquella tortura “sigue los cartelitos que cuelgan con la palabra EXIT y en cinco minutos llegarás a la puerta”. Miré mi reloj y seguí sus instrucciones. Se equivocó, necesité 6 minutos y medio para encontrarla. Aunque estaba cansadísima me paré a mirar las figuras que había junto a la puerta haciendo una fila. Eran cuatro estatuas de la diosa Sehkmet sentada y una niña muy tiesa. Mal plan, encontrarse con la diosa Sehkmet sólo significa una cosa para mí. Me acerqué a la niña y le pregunté qué museo era este. Levantó la cabeza para mirarme y se rió tapándose la boca. Fue suficiente, me fui hacia la puerta y salí de allí o mejor dicho volví a entrar en mi habitación.